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Feb
27

Las plantas también seducen

Desde hace un tiempo vengo siendo consciente de la fuerte atracción que pueden tener las plantas sobre los ciudadanos. Es evidente que las flores son el mayor atractivo, donde las orquídeas son las reinas y que hay mucha gente cuyo hobby es simplemente admirarlas (hago parte de ese grupo, aquí se pueden ver algunas fotos que vengo acumulando). Pero no sólo las orquídeas lo logran. En un parque madrileño llamado «la quinta de los molinos», que fue un antiguo campo de frutales de hueso, se conservan algunos cientos de árboles de variedades de almendro (Prunus dulcis), que acumulan tantos años ya que no son económicamente productivos, pero que aun cumplen un servicio, divertir y maravillar a niños y adultos en épocas de primavera, cuando todos (o casi todos) florecen. Este fenómeno no es sólo visual, también es una experiencia olfativa. Son cientos y cientos de personas las que se acercan a contemplar los almendros, sentir el aroma de sus flores, tomarse algunas fotos y pasar la tarde en este parque.

Flores de almendro

Antiguo campo de almendros - parque quinta de los molinos, Madrid

El encanto de las plantas en los hombres

Algo similar pero a gran escala ocurre en el Valle del Jerte (Extremadura-España) cuando miles de cerezos (Prunus avium) florecen de golpe. Pues alrededor de este hecho hay toda una infraestructura turística que involucra las fincas productoras, empresas transportistas, hoteleras y de restauración de la zona.

Fiesta del cerezo en el valle del Jerte (tomado de http://www.ruralex.es/fiesta-del-cerezo-en-flor/)

Esto me recuerda una antigua queja de quienes trabajamos en conservación de biodiversidad vegetal: las plantas no llaman tanto la atención como los animales. Y a eso achacamos que siempre contamos con menos recursos y financiación para nuestro trabajo. Es posible que los animales se lleven una mayor parte de los recursos, pero lo que hoy discuto es que las «plantas no llamen la atención» y que no lo puedan hacer tanto como los animales. Nos maravillan flores, hojas, olores, tacto y sabores de muchas plantas. Es un efecto tan cotidiano que por eso mismo suele pasar desapercibido. Me temo que en general no sabemos apreciar y cuantificar el efecto de las plantas sobre nosotros y como aprovechar esto para afectar la sensibilidad de ciudadanos y gobernantes, logrando que se involucre cada vez más gente y recursos en labores de preservación del patrimonio vegetal, una tarea pendiente para todos!

Un comentario

  1. Pilar escribió:

    Hola:

    Me gustaría saber cuáles son las variedades de almendro plantadas en la Quinta de los Molinos. Con mis pesquisas no logro averiguarlo.
    Gracias

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