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may
12

ConSuma naturalidad: La primera certificación sobre uso de agrobiodiversidad

Hace dos años publiqué una entrada que hablaba de la percepción de los consumidores sobre el papel de la agrobiodiversidad en su alimentación basado en un estudio que publicaron en ese momento. Al final llamaba la atención sobre la falta de una certificación (un sello) que cuando lo encontrásemos en un alimento, nos garantizara que provenía del uso sostenible de un recurso fitogenético autóctono (variedad local, tradicional, autóctona, etc.). Pues en estos días me ha dado un brinco el corazón al encontrar que recientemente la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente ha lanzado el sello “ConSuma naturalidad“, que en sus propias palabras “aporta información complementaria sobre biodiversidad y ecosistemas en productos procedentes de razas y variedades vegetales autóctonas”. Esta iniciativa hace parte de un proyecto BIOC x LIFE de la Fundación, financiado por el programa para el Medio Ambiente LIFE+ de la Unión Europea. Una definición más en profundidad de lo que es “ConSuma naturalidad” nos la ofrece el sitio web en su sección “Marca”:

La Marca de Garantía ConSuma Naturalidad, de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, constituye una herramienta fundamental en la diferenciación de los productos a los que ampara, proporcionándoles un importante valor añadido y aportando al consumidor elementos de información complementaria sobre biodiversidad para facilitarles que tomen una decisión de compra más comprometida y responsable. Garantiza el origen de la materia prima del producto (razas de ganado y variedades vegetales autóctonas del territorio español), tanto en fresco como transformado, y su relación con la conservación de la biodiversidad silvestre, los ecosistemas, las tradiciones, la cultura rural y el paisaje humano y natural de nuestro país. (Tomado de aquí)

Al parecer, para obtener esta certificación, no sólo basta con producir una determinada variedad, sino que también se exige que se produzca bajo ciertas condiciones y en determinadas zonas de interés o áreas protegidas, según se desprende de la sección FAQ

Con este objetivo, se ha desarrollado una marca de garantía, ConSuma Naturalidad, que permite al consumidor identificar los productos agrarios de origen autóctono o local; que procedan de buenas prácticas ambientales; producidos preferentemente en zonas de la Red Natura 2000 y la Red de Espacios Naturales Protegidos y que contribuyen a la conservación de especies silvestres emblemáticas y de gran valor ecológico. (Tomado de aquí)

En mi opinión, la creación de una certificación sobre el uso de la agrobiodiversidad puede llegar a ser determinante en la conservación exitosa de muchas variedades locales in situ, con una mínima intervención de agentes externos a la relación productor-consumidor, donde el mayor incentivo para que un agricultor siembre/conserve un material de este tipo será la demanda del mismo. Hacía ya falta una certificación así, como en su día se inició la certificación de un alimento como orgánico, como amigable con el medio ambiente/bosques o como obtenido bajo unas reglas de comercio justo. Ojalá cunda el ejemplo y empecemos a ver este certificado o similares en muchos países, especialmente de América Latina. Por su propia naturaleza, esta certificación debería estar asociada a la producción orgánica de alimentos o bajo esquemas de comercio justo pues son idealmente complementarios.

A manera de recomendación, sólo dos cosas. La primera, sería importante que la certificación se extienda a zonas fuera de áreas protegidas, es decir, a cualquier zona del país y que cualquier agricultor interesado pueda participar.  Y segundo, que se maneje terminología más directa de lo que se quiere proteger, es decir, pasar del concepto amplio de biodiversidad al de agrobiodiversidad. Parecería una sutileza, pero en realidad al dirigirse a un consumidor, el tiene en su cabeza el concepto que se le ha introducido desde siempre como biodiversidad (paisajes muy verdes, ambientes muy silvestres, bosques, selvas, el Amazonas, etc.) y costará mucho  cambiar ese concepto para que lo aplique a unos garbanzos en su plato, por ejemplo. Esto no es algo que sucede solamente en este proyecto, es un reflejo de un problema de percepción muy generalizado que merece entrada aparte. En cualquier caso estos detalles no quitan de ninguna manera mérito a la iniciativa de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, que valga la pena decirlo, no es la primera noticia que tengo de su interés en temas de agrobiodiversidad. Así que mi enhorabuena.

Finalmente, en su sitio web hay además mucha información de alto valor para quienes estén interesados en formar parte del proyecto, tanto como productores como consumidores. Y muchas cosas más: se puede ver un mapa de las zonas donde se encuentran los recursos genéticos a ser conservados, descargar una encuesta de la percepción de los españoles sobre la relación entre consumo y biodiversidad, se puede consultar una lista de variedades vegetales (supongo que es un listado parcial o temporal en espera de ampliarse), razas ganaderas y especies y espacios protegidos incluidos en la iniciativa. Pues eso, que cunda el ejemplo.

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