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oct
13

Estudio de la agrobiodiversidad de algunos municipios de Madrid

Me es grato presentar un estudio sobre conservación in situ de agrobiodiversidad realizado como trabajo de fin de máster por Sara Fernández Rosauro dentro del programa del Máster Universitario Oficial en Recursos Fitogenéticos de la Universidad Politécnica de Madrid, España. En este, como en otros trabajos de investigación relacionados, se puede entrever que aun en las proximidades de las grandes capitales, como en el caso de Madrid, se sigue conservando de manera in situ muchos recursos fitogenéticos, pero también nos hemos enterado del grave riesgo de extinción en el que se encuentran. Para enterarnos de más detalles, publico a continuación un resumen que nos ha preparado la propia autora.

PROSPECCIÓN Y EVALUACIÓN DE LA AGROBIODIVERSIDAD EN LOS MUNICIPIOS MADRILEÑOS DE MIRAFLORES DE LA SIERRA Y BUSTARVIEJO

Sara Fernandez Rosauro

Máster en Recursos Fitogenéticos, Universidad Politécnica de Madrid

La definición de agrobiodiversidad según el Convenio sobre la Diversidad Biológica (1992) es “la variedad y variabilidad sobre la tierra de animales, plantas y microorganismos considerados importantes para la alimentación y la agricultura”. Es importante su estudio en una localidad porque determina su riqueza, y porque constituye el primer paso para evitar su pérdida mediante planes de conservación.

Si nos referimos a la agrobiodiversidad vegetal, estamos hablando de Recursos Fitogenéticos. Según la FAO, los recursos fitogenéticos se definen como “el material hereditario con valor económico, científico o social contenido en las especies” y desde su definición en 1989, hasta la actualidad, es cada vez más necesaria su conservación para evitar la pérdida de agrobiodiversidad que se produce constantemente.

Los Recursos Fitogenéticos engloban material silvestre y material cultivado (variedades locales) y su conservación puede realizarse in situ (en su hábitat natural), o ex situ (almacenado fuera de su hábitat natural), si bien el método ex situ es el que se viene usando principalmente a lo largo de la historia, el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en 1992, propuso la conservación in situ como la mejor estrategia de conservación porque, en contraste con la conservación ex situ, permite que el proceso evolutivo de las poblaciones continúe.

Fig 1. Mapa de situación de la zona de estudio

Este trabajo de prospección y evaluación constituye el primer paso en la planificación de un proyecto para la conservación in situ de los Recursos Fitogenéticos en los municipios de Miraflores de la Sierra y Bustarviejo, en la Sierra Norte de la Comunidad de Madrid (Fig.1). Los objetivos específicos del trabajo son:

  1. Localizar las variedades locales que todavía se cultivan en la zona de estudio.
  2. Recopilar el conocimiento tradicional de su manejo.
  3. Evaluar el estado actual en el que se encuentran.
  4. Identificar amenazas, reales o potenciales, que supongan un riesgo de desaparición.
  5. Reconocer características destacables por el consumidor y el agricultor.
  6. Explorar posibles medidas para su conservación en finca.
  7. Catalogar las plantas silvestres que utilizan o han utilizado los habitantes de estos municipios.

Las características que diferencian una variedad local de una variedad moderna son: que se selecciona bajo condiciones ambientales del cultivo, no en campos de ensayo, que constituye poblaciones muy heterogéneas, tanto en su genotipo como en su fenotipo, que se mejora usualmente a través del método masal y que constituye poblaciones dinámicas. Según su definición, se han considerado variedades locales aquellas que se empezaron a cultivar antes de los años 60, década que supone el punto de inflexión en la evolución de la agricultura española, que sufre grandes cambios asociados a la mecanización y al éxodo rural. Variedad antigua es aquella que se comercializaba antes, pero que ahora está desaparecida.

El trabajo de investigación se llevó a cabo haciendo uso de la bibliografía existente, visitando instituciones públicas y privadas, consultando a expertos en la materia, y entrevistando a los hortelanos de la zona. Las entrevistas a los hortelanos es la herramienta de la investigación más importante en este caso. Mediante la consulta a los hortelanos, bien en sus propias casas, o bien en el mismo huerto, se cubrieron las zonas y las personas adecuadas para la obtención de una muestra representativa, siguiendo un modelo de bola de nieve. Entre otras preguntas se hicieron algunas como:

-          Características del hortelano: edad, profesión, dedicación al huerto, etc.

-          Variedades tradicionales cultivadas en el huerto: origen, cualidades organolépticas, posibilidades de interés en el mercado, tipo de aprovechamiento, elaboración del producto, etc.

-          Manejo del cultivo tradicional: técnicas de poda, injerto, riego, protección contra plagas y enfermedades, etc.

-          Uso de variedades locales en las fiestas tradicionales y otros eventos populares.

A pesar de que los municipios de estudio no tienen gran tradición agrícola, sino que sus suelos han sido usados en su mayoría para el pasto de ganados, con la información obtenida se ha elaborado un catálogo de variedades locales en el que en total se presentan 25 variedades locales que aún permanecen (15 frutales y 10 hortícolas) y 7 variedades antiguas de patata ya desaparecidas con interés en su recuperación. Además, se ha recopilado información sobre el manejo tradicional de los cultivos.

Fig 2. Paso del arado con caballo, una técnica antigua de manejo del cultivo que se sigue usando por escasos hortelanos en la zona

Las variedades locales que se han prospectado en la zona de estudio son las siguientes:

Variedades locales de manzanos y perales. Los huertos más antiguos de frutales abandonados, que aún resisten en algunas zonas de los municipios del estudio, podrían haberse originado hace más de 100 años. Los cultivos de frutales son los más antiguos debido a su porte leñoso que confiere mayor estabilidad en el tiempo, y a las condiciones climáticas y de suelo. Las variedades son: Manzana camuesa de Miraflores, Manzana pepita o pepita-melón de Bustarviejo, Pero de la Hiruela, Pero Real, Manzana Verde Doncella, Peral de Roma, Peral de agua, y Peral de Don Guindo.

Fig 3. Un hortelano delante de sus manzanos, con cuyos frutos elabora todos los años sidra

Variedades locales de judías de Bustarviejo, que llevan cultivándose en la zona desde los años 30. Las judías de la Sierra Norte de la Comunidad de Madrid llevan estudiándose desde hace años por parte del IMIDRA ya que se ha detectado alta calidad, variedad y productividad en este cultivo de la zona. Las variedades son: Blanca o Blanquilla, Garrafal, Grano de oro, Pinta o Pinto, y Judión de Bustarviejo.

Fig 4. De izquierda a derecha: judía blanca, judía Garrafal y judía pinta

Variedades locales de viñas. Las escasas cepas localizadas quedan como representación de las amplias superficies de cultivo que hubo en dos zonas muy localizadas de los municipios, y que podrían alcanzar los 60 años. Las variedades de vid son todas autóctonas de España y cultivadas antiguamente en la Comunidad de Madrid: Torrontés, Blanca malvar o Malvares, Garnacha, Jaines o Jaine, y Albillo o Albillas.

Fig 5 y 6. Una parra creciendo en la fachada de una de las casas típicas de Miraflores de la Sierra cumpliendo una función ornamental; un hortelano enseña sus antiguas herramientas de trabajo para su cultivo de viñas

Fresón de Miraflores. Esta variedad tuvo su gran apogeo en los años 50. Su procedencia parece estar bastante clara, porque según Tomás López, uno de los hortelanos que en los años 50 se dedicó a este cultivo  con su familia, la variedad llegó desde Logroño, cuando se cultivó por primera vez en la zona.

Fig 7 y 8. la recogida del fresón de Miraflores de la Sierra en los años 50; los únicos escasos plantones de fresón de Miraflores que se han encontrado en tan solo una de las fincas visitadas

Las higueras y los nogales que se localizan en las parcelas y en los jardines de las casas de los pueblos,  algunas de las cuales tienen más de 100 años, con envergaduras extraordinarias.

Fig 9. Un gran ejemplar de higuera en un patio

Variedades de tomates y lechuga que llevan cultivándose en la zona más de 60 años, por lo que se pueden considerar variedades adaptadas a la zona.

 

Fig 10. Lechuga de los hermanos Berrocosa

Variedades antiguas de patatas, con interés para la zona, que se cultivaron entre los años 30-50 y que en la actualidad han desaparecido. Sin embargo, en el trabajo se indican los resultados obtenidos del cultivo de variedades modernas, porque se ha producido a lo largo del tiempo una sustitución de variedades antiguas, con buen rendimiento en la zona, por variedades modernas sin variar el manejo de su cultivo. Las variedades son: patata de Aro, Flamenca, la Rosa y Holandesa de Riñón, que en la actualidad han desaparecido.

Fig 11. Cultivos de patata moderna que han sustituido a las variedades antiguas

La forma tradicional de propagación de frutales de pepita, que aún persiste,  es el injerto de púa sobre Maíllo (Malus sylvestris), utilizando barro y un trapo húmedo. El almacenamiento en cámaras de barro y sobre cama de helechos de las manzanas se ha perdido, al igual que la elaboración artesanal del vino. Sin embargo, el almacenamiento y el método de arado de las patatas de variedades antiguas, se sigue utilizando hoy con las variedades modernas.

De las 25 variedades locales tradicionales, el 64% están en peligro de desaparición en la zona de estudio, el 24% se encuentran en recesión y el 12% restante podrían considerarse  estables, aunque su presencia está reducida a unas pocas parcelas y su producción es pequeña. Las variedades antiguas de patata han sido sustituidas por variedades modernas.

La avanzada edad de los hortelanos representa una seria amenaza, pues las nuevas generaciones no están dispuestas a continuar con esta actividad. Otras amenazas son las mínimas dimensiones de las parcelas de cultivo, los escasos ejemplares presentes, la edad de algunas variedades de frutales y el desarrollo urbanístico.

La manzana Camuesa, las variedades de judía de Bustarviejo y el fresón de Miraflores destacan por sus cualidades organolépticas, su forma de aprovechamiento  e importancia cultural, siendo estos cultivos los que reúnen las mejores condiciones para ser conservados en finca.

Algunas de las vías de conservación que se han estudiado para las variedades con más interés son las siguientes: la comercialización de la manzana Camuesa, las judías de Bustarviejo y el fresón de Miraflores a través de restaurantes, tiendas de comestibles y fruterías, parece tener una buena aceptación en ambos municipios; la adaptación a las condiciones ambientales de estas variedades, permitiría su cultivo bajo los parámetros de certificación ecológica, añadiendo valor al producto; el reemplazamiento de las manzanas, fresas y judías que actualmente se utilizan en las fiestas populares de San Isidro, San Blas y la Feria del Campo, por las correspondientes variedades locales, contribuiría a su recuperación.

También se ha elaborado un catálogo de especies silvestres con uso etnobotánico. Se han catalogado 17 taxones de plantas vasculares y se ha elaborado una lista de 9 hongos comestibles. El 70% de las plantas tienen o tenían un uso para la alimentación, siendo el 30% restante para usos medicinales y técnicas de cultivo en los agroecosistemas, fundamentalmente. Estos resultados son similares a los obtenidos por Tardío (2004). Del total, el 85% de los ejemplares catalogados tienen vigencia de uso en la actualidad y las especies silvestres de mayor importancia cultural en la zona de estudio actualmente son: los espárragos amargos o Lupios (Tamus communis) que se consumen igual que en otras zonas de la Sierra Norte, pero su importancia cultural destaca en Miraflores de la Sierra, incluyéndose en la subasta que se celebra en la puerta de la iglesia en la festividad de San Isidro; las Corujas (Montia fontana), que son plantas silvestres con uso en muchos municipios de la Sierra Norte; el Roble melojo (Quercus pyrenaica) que tiene uso como planta melífera en Bustarviejo, que no se presenta en otros municipios y que destaca como producto típico del municipio muy apreciado y se vende a un alto coste; la Manzanilla (Matricaria chamomilla); y los hongos de pinar como el Boleto (Boletus edulis) o el Níscalo (Lactarius deliciosus), que se venden en platos elaborados de temporada en los restaurantes de comidas caseras de Miraflores de la Sierra.

Fig 12. Subasta de espárragos amargos o Lupios en San Isidro

No era de esperar tanta cantidad de variedades locales ni tanta diversidad en un municipio tan cercano a Madrid, y fue un tanto sorprendente verificar su persistencia en el tiempo. El inventario de toda esta agrobiodiversidad es un trabajo necesario y lleva consigo su posterior almacenamiento y caracterización en los bancos de germoplasma, y sobre todo asegurar la continuidad de su conservación in situ.

Si tiene interés en ver el trabajo completo, puede ponerse en contacto con sfernandeszrosauro@yahoo.com

Un comentario

  1. Luis escribió:

    Muy buenas. Somos la Asociación De Agroecología Huerta Las Caperuzas. Estamos realizando labores de cultivo ecologico y recuperación de variedades locales, entre otras, en el Valle de Bustarviejo, Madrid. Hemos leído el estudio sobre recuperación de variedades locales de Miraflores de la Sierra y Bustarviejo y nos parece interesantísimo y en la línea de nuestro desarrollo. Hemos intentado localizar por email a la autora del estudio y nos ha sido imposible, ya que el email de contacto está desabilitado y nos devuelve los correos. Si existe la posibilidad nos encantaría saber la manera de poder localizar el estudio completo sobre este trabajo y en la medida de lo posible, poder colaborar sobre esta línea en las cosas que nos propongan. Les invitamos a que conozcan nuestra finca y los trabajos que realizamos. Les dejo nuestro enlace web y el teléfono
    huertalascaperuzas.blogspot.com 678641507
    Sin mas un saludo y esperamos sus noticias
    Muchas Gracias

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